En 1878, Francisco G. Cosmes dijo: "Quiero orden y paz, aun a costa de mi independencia". Esto lo dijo en una circunstancia histórica en la cual, la sociedad mexicana apenas salía de un periodo de crisis social que hacía pedir el orden que el presidente Díaz logró.
Hoy, al igual que después de ese periodo de inestabilidad en el país, es una propuesta válida. Hoy México es un país que no tiene pies ni cabeza. Vivimos en un estado de ingobernabilidad, en el que las instituciones con las que cuenta el estado, entendiendo este como un conjunto de órganos sociales que dan soporte a la comunidad nacional, no pueden hacer valer las leyes que, teóricamente, rigen a la realidad del país.
Vivimos inscritos en una circunstancia tal que no se puede confiar en nadie, los valores de unidad nacional se ven desvanecidos por la lucha de clases en las que está dividida la sociedad mexicana. Las clases privilegiadas consagradas(empresarios, políticos, clero) tienen una idea de lo que debe de ser una nación organizada, las clases que cuentan con derechos, ganados a punta de balazos, tienen otro ideal de país, aquellos que pertenecen a las clases marginadas, quieren que el país cambie hacia algo totalmente distinto, y aquellos que pertenecemos a las clases medias, tenemos un ideal distinto al que manejan algunos otros sectores de la sociedad. En fin, salvo grandes excepciones que quiero creer que existen, todas las clases que integramos la nación, tenemos un ideal distinto, y cada una de las mismas lucha por conseguir aquella nación que considera la mejor, aunque los intereses de determinado grupo de personas, entren en conflicto con los intereses de los demás miembros de la, como mencioné más arriba, comunidad nacional.
El problema no radica única y exclusivamente en un miembro o sector de la sociedad mexicana. Ahora, más que nunca antes, se pide de manera justificada, la renuncia del presidente de la nación. Él es marcado como el problema de México, es verdad que su gobierno es una muestra de la incompetencia a la que aspira cualquier mediocre con aires de grandeza, también es cierto que es en su administración en la que se detonaron las bombas sociales que se fueron armando al largo de años de ineptitudes por parte de administraciones pasadas. Pero, ¿quién es aquel que permite que los malos gobiernos se mantengan? No quiero dar una respuesta simplona al decir que es el capital, lo cual es cierto, o decir simplemente que es el desinterés del ciudadano, quien tiene gran parte de la culpa.
El problema, por lo menos como yo lo veo, es que la sociedad ha perdido ese ideal de unificación nacional, que nos lleve, no como simples individuos sociales, o como miembros de un determinado grupo social, sino como miembros de una nación, que permita que la nación se presente con orden y paz. Tanto uno como los otros estratos sociales, quieren sacar provecho para sus causas, sin importar lo que los demás quieren o pueden conseguir.
Una de las partes más grandes de este problema, es el movimiento de individualización que desde hace bastantes años se presenta en las sociedades. Hace tiempo, las personas se sabían miembros de grupos, no había un yo en la sociedad. Aquellos que destacaban de la masa, eran vistos como entes raros, aparte de la comunidad. En los últimos años, esto se ha superado, pues el ideal de los miembros de la sociedad, es dejar de ser "miembros". Una vez que quedamos separados de la masa, somos alguien, empezamos a ser un yo individual. Eso es un gran triunfo para la personalidad individual de cada ser.
La sociedad que tenemos hoy, además de tener conciencia de la importancia de ser un ser individual, debe de entenderse como miembro de una comunidad. La importancia del ser individual, recae en la posibilidad de aprovechar esa diversidad de los miembros para llegar al objetivo común. Mientras más diversa es una comunidad, mayor posibilidad de éxito hay. Pero es de vital importancia hacer notar que esta diversidad, debe de buscar llegar a un mismo fin, pero además debe de hacerlo por el mismo medio.
Esto no se logra con la simple salida de un cierto número de burócratas, del nivel que sea. Tampoco debemos esperar que con la instauración del mismo número de nuevos funcionarios el problema quede resuelto. Lo que se pide hoy es la salida del presidente y todos aquellos cambios que eso implica, pero lo que quizá muchos olviden es, ¿qué nos espera con el cambio de gobierno? ¿No es acaso que se tendría que estar atenidos a lo que el sistema mismo disponga? Esa no es la solución.
El problema de la sociedad mexicana actual, no es un problema superficial o que se haya gestado en los años recientes. Desafortunadamente, somo herederos de una serie de problemas que desembocan en los que tenemos hoy en día. Las cuestiones de ineptitud por parte del gobierno, los problemas de inseguridad nacional, la lucha de clases, el desienterés y la apatía general de la sociedad. No es una mera característica de los tiempos actuales, es la consecuencia de años de problemas sociales que lamentablemente nos explotaron en la cara sin saber que hacer.
Lo que México necesita, es un cambio de raíz, uno que implique un cambio en la mentalidad de las personas. México debe de darse cuenta que el experimento político llamado democracia, ha fracasado. Que la forma en que actualmente se consiguen las cosas, es por medio de la fuerza, no por méritos. Las instituciones nacionales, si se me permite usar un término bastante cinematrográfico, se vuelven grilletes, pues no hay respeto por la individualidad del ser, pero tampoco hay un camino directo y único hacia algún fin nacional, sea el que sea.
Se debe de buscar aquella posibilidad que reivindique los valores de unidad y los valores de respeto a la sociedad. Es obvio que con lo que tenemos ahora no podemos esperar que se logre el proyecto. Las situaciones ocurridas ahora, que han detonado el interés de más de un sector de la sociedad, deben de ser vistos como el detonante del cambio, no podemos esperar a que sucedan otros eventos tan lamentables como suelen ocurrir en nuestro país. No, ya no podemos esperar que la sociedad continúe como hasta ahora. Los problemas que acontecen hoy, tan variados y diversos, merecen atención directa.
La renuncia de las libertades, por un poco (que no es poco) de orden, es una posibilidad que se debe de tomar demasiado en serio. ¿Qué es lo que se debe de hacer? Yo solo sé, qué quién sabe.
Escritor por afición, inquisitivo por vocación. De intereses variados y nada específicos. Hoy puede que me guste algo, que mañana ya no. Intelectual de Wikipedia, sólo sé que no sé nada, pero todo lo que sube tiene que bajar y al revés. Lo ocuparé para hacer mensión de temas de interés, generalmente mío. Con cambios en el estilo de redacción, opiniones contradictorias, ambigüedades a más no poder, faltas de hortográfia, no espero que me consideren como una fuente confiable de información.