Greenpeace y los Nobeles.
En los últimos días, se ha desatado una protesta en el mundo del ambientalismos informado. Desde los lugares privilegiados otorgados por ser ganadores del premio Nobel, varios de los galardonados han firmado una carta en la que acusan a Greenpeace de “Crimen contra la humanidad”. Esto tiene su razón de ser, pues el grupo ecologista, encabeza un movimiento en contra de los alimentos genéticamente modificados, que no así de los organismos genéticamente modificados (OGM) en general. La carta de los laureados habla específicamente del arroz dorado. Según sus creadores, este arroz tiene una mayor cantidad de vitamina A. En teoría, si este arroz se le diera a comunidades con deficiencia de dicho nutriente esencial, los problemas relacionados con su ausencia, se verían reducidos. Esto ha sucedido con anterioridad, pues en el caso de la sal de mesa, desde 1924, debido a requerimientos de asociaciones gubernamentales, se le agrega yodo a la sal de mesa. Lo anterior con el fin de minimizar los efectos negativos en la salud humana por falta del no-metal. Hasta ahora la campaña ha sido todo un éxito.
Los organismos genéticamente modificados, tienen la característica de ser, además de satanizados por algunas personas y grupos, de ser mejores en algunas cosas en comparación con los organismos naturales. Hay quien dice que los OGM son menos nutritivos, menos resistentes o que provocan enfermedades en los humanos y en el ambiente. La verdad, es que si alguno de los organismos ocupados en la actualidad, tuviera, comprobado científicamente, alguna de las características adjudicadas, las organizaciones de salud mundiales, jamás permitirían su producción. Al contrario, serían vetadas de todos eventos científicos y tecnológicos del mundo. La ciencia, les guste o no, también tiene una imagen para defender y mantener limpia de todo posible reclamo. Entonces, no. Los OGM no provocan, o por lo menos no hay evidencia contundente para dudar de su seguridad.
Ahora, no solo existe el progreso de la ciencia y la tecnología, progreso material al final. También tenemos que preguntarnos por el progreso moral. Ya lo apuntaba Kant, y en México tenemos una deuda intelectual con Antonio Caso, quien decía que sin saber casi nada del mundo, hemos vivido mucho tiempo, pero no podemos vivir sin saber cómo es que tenemos que vivir. La crítica en contra de los OGM, a la cual apoyo totalmente, no tiene que ver con la técnica misma, de si es segura o no. El problema de fondo, es la administración de la tecnología producida. Como lo dije, la ciencia tiene una reputación. Y también tiene gastos, pagados por hombres con intereses más allá del interés de la ciencia y la tecnología. Intereses comerciales. ¿Cómo podemos estar seguros de las buenas intenciones de los hombres dueños de algunos de los laboratorios donde se desarrollan los experimentos genéticos? Otro reclamo, lógicamente válido también, es el hecho de si bien no hay hasta ahora muestras de la inseguridad ambiental o sanitaria de los OGM, el conocimiento humano no ve más allá de lo que hay. Los datos demuestran la seguridad en los mil casos probados hasta ahora. Pero no pueden demostrar la seguridad de los 1,500 casos por venir. No tenemos lógicamente la certeza de seguridad, así como no podemos tener certeza lógica sobre la inexistencia de un rinoceronte en la habitación.
Las relaciones tan intrincadas que se dan en el ambiente, tan finas, tan fuera de nuestro entendimiento hasta ahora, puede que sean al igual, tan delicadas, que el más pequeño cambio, puede generar problemas a corto y largo plazo. Estos daños podrían resultar irreversibles e irreparables. Pero hasta ahora, no tenemos forma de saberlo más que experimentado. El problema de la distribución de los nutrientes, puede ser que no sea un problema técnico, sino humano. La técnica es una herramienta, y como tal puede ser usada en beneficio de la mayoría o sólo como una forma más de control por una minoría que se beneficia con estas situaciones.
El progreso, para ser progreso, no solo debe de ser una mejoría en la técnica, una mejoría en la adquisición material o el advenimiento del conocimiento por el conocimiento mismo. Es necesario un acercamiento a un mundo más justo en particular y ético en lo general. ¿De qué sirve descubrir la cura para todas las enfermedades y problemas del mundo, si sólo la ínfima parte del mundo se puede salvar gracias a esta?