miércoles, 4 de enero de 2017

Gasolinazo en México.



Viendo las condiciones sobre las cuales se están desarrollando las protestas más actuales de un sector de la sociedad mexicana, y después de haber escuchado el discurso del presidente Peña Nieto, en el que, entre otros temas, retoma el aumento a las gasolinas. Según lo dicho por el ejecutivo, la medida responde a necesidades internacionales, para no afectar a la economía nacional. También afirma, de no haberlo hecho, se corre el riesgo de afectar a los sectores más vulnerables de la sociedad. Ahora, creo es necesario un análisis de dichos puntos.

Cuando el presidente se refiere a las condiciones internacionales, no está haciendo otra cosa que actuar como un líder responsable. No debemos olvidar, el presidente solo es una pieza más del gobierno, él no toma las decisiones por cuenta propia. La medida tuvo que ser analizada por un grupo de expertos, o por lo menos eso es lo que espero. México, como la gran mayoría de los países del mundo, está inmerso en las dinámicas del mercado internacional y como tal, debe de adaptarse a las mismas o correr el riesgo de debilitar su economía.

De ahí, es que surge la medida, con la cual se pretende fortalecer la economía nacional. Ahora, debemos de recordar, existen, de la forma más escueta posible, dos manifestaciones de la economía; macro y microeconomía. La primera es el resultado de las relaciones comerciales entre países, mientras la segunda representa las relaciones dentro del territorio nacional. El gobierno mexicano, tomó la decisión de parecer fuerte ante el mercado exterior, al costo de afectar la economía familiar, pero de un solo sector de esta artificial y forzada sociedad de clases. Los miembros de la clase media son los afectados por la medida. Son quienes dependen del auto para moverse y realizar todas sus actividades, comerciales, educativas, sociales. Si la medida afectara por igual a todos los estratos de la sociedad, veríamos a gente adinerada, no marchando, obvio no, pero si manifestándose en contra de la medida. Y no afecta, por lo menos de manera inmediata, a la clase social más desprotegida.

La clase baja, los pobres de México, son por quienes se aumenta el precio de la gasolina, y no estoy culpando a los pobres por la resolución. Al decir: “La medida fue pensando en pro de los grupos más vulnerables”, se está pensando en los programas de apoyo social por parte del gobierno. Si el estado debe de mostrar su estabilidad económica, debe de tener dinero que sustente aquello. Ese dinero, debe de salir de algún lado, pero si se toman recursos para hacer frente a la crisis, se verán recortes en programas y demás acciones estatales. Debe, por lo tanto, recuperar de alguna forma, para no afectar el andar de las demás acciones. Más allá de si es verdad o no la forma en que gasta el erario, los números reflejarían ausencias que deberían de ser llenadas.

En fin, la decisión fue tomada como única alternativa viable, macroeconómicamente hablando. No se contaban con muchas herramientas dentro del sistema como para hacer frente a los problemas que se veían venir. Pero este es el resultado de las reformas que en su momento, tenían la oportunidad de fortalecer la industria petrolera mexicana, pero no lo hicieron. Muy al contrario, debilitaron la estructura de una de aquellos guardias de la soberanía nacional. Pero el mexicano que ayer ni se inmuto por el futuro del petróleo, es el que hoy protesta por el aumento a las gasolinas. Falta de responsabilidad, falta de cohesión social, falta de un proyecto nacional fuerte, entre varias otras causas, provocan lo que tenemos hoy en día. Manifestaciones por el mantenimiento de privilegios, cuando las luchas deberían de ser por derechos, sociedad partida y sin capacidad de generar comunidades. Ese es México el cual dice que no, pero luego se queja porque alguien les hace ver sus errores de elección.