Quien iba a pensar que tú y yo, que agua y aceite, que algo que no podría ser, es. Que eres mi felicidad actual, que te quiero, que me quieres. ¡Qué he hecho bien para estar contigo? Y si después ya no somos, una eternidad de imposibles por estos segundos de felicidad, un precio justo me llegaría a parecer.
¿Qué haces, que me haces pensar en ti, aún cuando dije que no lo haría?
¿En qué momento llegaste para quedarte para siempre?
¿Cómo es posible que yo, tan racional, tan experimentado, esté cayendo de nuevo, con alguien con tanta frescura de novedad como la tuya?
¡Qué importa! No me importa. Me gusta, me gustas. Lo demás, es lo de menos.
Escritor por afición, inquisitivo por vocación. De intereses variados y nada específicos. Hoy puede que me guste algo, que mañana ya no. Intelectual de Wikipedia, sólo sé que no sé nada, pero todo lo que sube tiene que bajar y al revés. Lo ocuparé para hacer mensión de temas de interés, generalmente mío. Con cambios en el estilo de redacción, opiniones contradictorias, ambigüedades a más no poder, faltas de hortográfia, no espero que me consideren como una fuente confiable de información.
martes, 29 de enero de 2019
¿De dónde saliste?
Cómo es que no te conocí antes, cómo es que no nos regalaron la oportunidad antes. Lo que somos hoy, nos ha llevado a lo que podemos ser mañana, juntos tú y yo.
Salimos de la nada, de lo imposible. ¿Cómo sería posible que tú y yo llegáramos a coincidir? No lo sé, pero no me importa. Nadie puede saber a dónde iremos a parar, pero, tampoco me importa. Si tú y yo se siente tan bien, ¿importa lo demás?
¿De dónde saliste, a dónde iremos a parar? Lo único que importa es lo que ahora, este ahora eterno, somos. Los dos juntos, no por necesidad, por pura voluntad. Si estoy contigo no es porque no pueda ser de otra forma, estoy contigo porque no quiero que sea de otra forma.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)