El
lado oscuro del universo.
“Podemos
conocer mucho de un objeto, gracias a su luminosidad”, esa es la tesis
principal del texto de Sergio de Régules, pero hay que aclarar que esto si se
hace un muy buen análisis racional y objetivo de la misma luminosidad. Estos
son métodos usados por astrónomos para conocer, por ejemplo la distancia entre
galaxias. Lo único que se necesita, además de los conocimientos físicos, es
conocer el dato de la luminiscencia del objeto.
Edwin
Hobbe, astrónomo estadounidense calculó en 1929 la distancia de 90 “nebulosas
espirales” que era el nombre que para ese entonces se le daba a las galaxias.
Lo anterior usando el método descrito anteriormente. Con la luz, también se
puede calcular otros datos, como la velocidad. La luz de un objeto, digamos una
galaxia, se ve más roja cuándo se aleja, mientras que cuando se acerca, se mira
una luz más azul. Bajo la luz de estos datos, los astrónomos encontraron que
todas las galaxias, menos las más cercanas a la nuestra, tienen una luz roja,
es decir, se están alejando. Hobbe
además descubrió que la relación entre la distancia y la velocidad es una
proporcionalidad directa. ¿Qué implica lo anterior? Que el universo se expande.
Si las galaxias se separan, entonces es lógicamente creíble que en un momento
todas las galaxias estaban concentradas en un punto. Esto es la teoría del Big
Bang. Ésta, además dice que en ese momento, las galaxias no eran como tal las
conocemos ahora, sino un cúmulo de energía y materia.
Esta
teoría ha tenido modificaciones desde el
momento en que se formuló. Una de las ellas es la de del modelo
inflacionario, el cual resuelve problemas de la teoría, incluso ayuda a
determinar la posible geometría del universo. Caben 3 posibilidades: a)
geometría plana (universo euclidiano) que implica que hay la justa cantidad de
energía y materia, no hay ni mucha, ni poca; b) que tenga una curvatura
negativa, es decir que suponiendo que exista un plano cartesiano, la curva del
espacio se hará hacía el cuarto cuadrante, esto implica que hay poca materia y
poca energía y c) curvatura positiva, que implica que hay mucha energía y mucha
materia. La importancia de conocer la geometría del universo implica que este
siga creciendo o no. Dentro de todas las dudas que se generaban, había algo
certero, que en cualquiera de los tres casos, la fuerza de gravedad, frenaba la
expansión del universo.
Pero,
a mediados de los 90, se determinó por medio de experimentos de radiación de
fondo que el universo era de geometría plana, pero faltaban datos (la cantidad
de materia y energía contabilizada no era la suficiente) para que se pudiera
determinar de forma categórica que efectivamente el universo era euclidiano,
entonces ¿dónde estaba el resto del universo?
Pero
en 1998, sucedió al que puso en duda aquello. Al descubrir una nueva supernova
que llamaron Albinoni, la cual explotó 10 mil millones de años antes de que su
luz fura visible desde la tierra. Los investigadores, notaron que las
supernovas como Albinoni se veían 25%
más tenues de lo que correspondería a su corrimiento al rojo, si es que la expansión
del universo se fuera deteniendo, justo como se creía. Después de depurar los
posibles errores, se llegó a la conclusión de que la expansión del universo
lejos de frenarse, se estaba acelerando.
Entonces,
si bien la gravedad si frena la expansión descontrolada del universo, debería
de haber una “energía” que acelera la expansión, la cual no se puede ver, pero
no implica que no exista. A esta energía la denominaron “energía oscura”, pero
¿qué es? O ¿qué podría ser?
Hay
dos teorías, una formulada por Einstein antes de 1929, añadió a sus ecuaciones
(las de la teoría general de la relatividad) un término que representaba una
especie de fuerza de repulsión gravitacional y que tenía el efecto de mantener
quieto al Universo. Le llamó constante
cosmológica. Cuando Hubble descubrió la expansión del Universo,
Einstein retiró la constante cosmológica con cierto alivio. Pero su extraña
creación reapareció, por ejemplo, en el modelo inflacionario del Big Bang, y
ahora podría ser el origen de la fuerza de repulsión que le está ganando la
partida a la atracción gravitacional. Hay otra posibilidad, el que sea un campo
parecido a los magnéticos o eléctricos, pero totalmente nuevo; los cosmólogos
lo llaman “quintaesencia” que sería la causante de la repulsión gravitacional.
La constante cosmológica, por su misma naturaleza, no cambia con la expansión del
universo, además acelera a mayor escala la expansión. Por su parte, la
quintaesencia si interactuaría con el universo, pero aceleraría menor forma la
expansión.
Las
nuevas herramienta tecnológicas podrán ayudar a determinar cuál de las dos es
la que se adecúa al universo, si es que es una de ellas, ambas o ¿será también posible
que ninguna?
En
fin, el Universo se va a acabar.
Antes de 1998 se consideraban, en esencia, dos posibles capítulos finales para
el Universo: ¿sería la fuerza de gravedad total lo bastante intensa como para
frenar la expansión e invertirla, o seguiría el Universo creciendo para
siempre? En el primer caso el Universo terminaba con un colosal apachurrón
exactamente simétrico al Big Bang; en el segundo, la expansión seguía eternamente.
Con el descubrimiento de la expansión acelerada y la energía oscura las cosas
han cambiado. Si bien aún no se puede decidir si la energía oscura es constante
cosmológica o quintaesencia, está claro, en todo caso, que la posibilidad del
Gran Apachurrón queda excluida.
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